Los gatos duermen entre 12 y 16 horas al día, y algunos todavía más. Eso significa que pasan más de la mitad de su vida descansando. Elegir bien dónde duermen no es un lujo: influye en su comodidad, su temperatura, su sensación de seguridad y hasta en su comportamiento.
Si alguna vez compraste una cama preciosa y tu gato decidió dormir en la caja en la que venía, no estás solo. Aquí te explicamos cómo piensan los gatos sobre el descanso y cómo elegir una cama que de verdad use.
Primero, observa a tu gato
Antes de comprar, fíjate en cómo y dónde duerme tu gato ahora. Su forma de dormir te dirá mucho:
- Se hace bolita: busca calor y protección. Le gustarán las camas redondas con bordes altos o las camas tipo cueva.
- Duerme estirado: probablemente tiene calor o se siente muy seguro. Prefiere camas planas o colchonetas amplias.
- Se mete en cajas, clósets o debajo de las cobijas: quiere privacidad. Una cama cerrada o tipo iglú es ideal.
- Duerme en lo alto (repisas, respaldo del sofá): le gusta vigilar. Busca una cama elevada o colócala en un lugar con altura.
Tipos de camas para gatos
Camas redondas con borde
Son las más populares. El borde le da apoyo para la cabeza y una sensación de abrazo. Funcionan muy bien para gatos que duermen enroscados.
Camas tipo cueva o iglú
Perfectas para gatos tímidos, friolentos o que viven con niños u otras mascotas. Les dan un refugio donde nadie los molesta.
Camas y hamacas elevadas
Los gatos sienten más seguridad cuando ven todo desde arriba. Las hamacas de ventana, además, les dan horas de entretenimiento mirando el exterior y tomando el sol.
Colchonetas y mantas
Una opción sencilla y económica para gatos que duermen estirados, o para poner dentro de una caja o en su lugar favorito del sofá.
Materiales: lo que debes revisar
- Funda lavable: es indispensable. El pelo, la arena y el polvo se acumulan rápido.
- Base antideslizante: evita que la cama se mueva cuando tu gato salta.
- Tela según el clima: felpa suave para los meses fríos y telas más frescas o transpirables para el verano.
- Costuras resistentes: a muchos gatos les gusta "amasar" su cama con las uñas.
El tamaño correcto
Una cama demasiado grande no le da sensación de refugio, y una demasiado pequeña no le deja estirarse. Mide a tu gato dormido, de la nariz al inicio de la cola, y agrega unos centímetros. Si duda entre dos tamaños, los gatos que se hacen bolita suelen preferir el más pequeño.
La ubicación importa tanto como la cama
La mejor cama del mundo no sirve si está en el lugar equivocado. Colócala:
- En un lugar tranquilo, lejos del ruido de la lavadora o de la puerta principal.
- Lejos de su comida, su agua y su arenero.
- Donde reciba algo de sol durante el día, si es posible.
- En un lugar donde pueda verte: a muchos gatos les gusta descansar cerca de su familia.
Cómo lograr que use su cama nueva
Los gatos desconfían de lo nuevo. Para que acepte su cama:
- Pon dentro una prenda tuya o su manta favorita para que huela a algo conocido.
- Colócala en un lugar donde ya le gusta dormir.
- Deja algún premio o un poco de catnip dentro.
- Ten paciencia: algunos gatos tardan días en "aprobarla".
Buen descanso empieza con un buen día
Un gato que juega, come tranquilo y recibe atención duerme mejor. Antes de dormir, dedica unos minutos de juego activo; el juguete interactivo para gatos Mewnova es perfecto para que gaste energía. Después ofrécele su comida (un lick mat Mewnova con comida húmeda lo ayuda a relajarse) y termina con una sesión de cepillado con el cepillo autolimpiante Mewnova. Menos pelo suelto también significa una cama más limpia por más tiempo.
Y si tu gato prefiere dormir en el sofá y de paso afilar sus uñas en él, el protector anti-rasguños Mewnova te ayuda a cuidar tus muebles mientras le das su propio espacio.
En resumen
La cama ideal es la que se adapta a la forma de dormir de tu gato, se lava fácil y está en un lugar tranquilo y seguro. Observa a tu michi, elige según su personalidad y dale tiempo. Cuando encuentre su rincón perfecto, lo verás dormir feliz durante horas.